Pulsioxímetro o saturómetro, ¿qué son y para qué sirven?

El pulsioxímetro o saturómetro mide la saturación de óxigeno en los tejidos, frecuencia cardíaca y curva de pulso, pero no miden la presión de O2 (PaO2), la presión de dióxido de carbono (PaCO2) o el pH.

El pulsioxímetro o saturómetro, emite luz con dos longitudes de onda de 660 nm (roja) y 940 nm (infrarroja) que son características de la oxihemoglobina y la hemoglobina reducida, siendo necesaria la presencia de pulso arterial para que el aparato reconozca alguna señal.

El cálculo del porcentaje de oxihemoglobina, se realiza mediante la comparación de la luz que absorbe durante la onda pulsátil con respecto a la absorción basal.

La correlación entre la saturación de oxígeno y la PaO2 viene determinada por la curva de disociación de la oxihemoglobina.

La curva de disociación se desvía hacia la derecha cuando disminuye el pH, aumenta la PaCO2, la temperatura, la concentración intraeritrocitaria de 2,3 difosfoglicerato; lo que significa que la afinidad de la hemoglobina para el oxígeno disminuye. La curva se desplaza hacia la izquierda en las circunstancias contrarias.

La pulsioximetía no sustituye a la gasometría en la valoración completa de los enfermos respiratorios, pero supera a la gasometría en rapidez y en la monitorización de estos. Los pulsioxímetros disponibles en la actualidad son muy fiables para valores entre el 80 y el 100%, pero su fiabilidad disminuye por debajo de estas cifras.

En una persona sana la concentración de oxígeno en sangre debe ser superior al 95%. Si los niveles son inferiores, se produce hipoxemia. Uno de los principales síntomas de la hipoxemia es la falta de aire, siempre y cuando ésta aparezca sin causa aparente.

El punto crítico que debe dar la señal de alarma es el de saturaciones inferiores al 95% (inferiores al 90 ó 92% cuando existe patología pulmonar crónica previa) estos pacientes deben recibir tratamiento inmediato.

Limitaciones de los pulsioxímetros y causas de error

1.   Anemia severa: la hemoglobina debe ser inferior a 5 mg/dl para causar lecturas falsas.

2.   Interferencias con otros aparatos eléctricos.

3.   El movimiento: los movimientos del transductor, que se suele colocar en un dedo de la mano, afecta a la fiabilidad (por ejemplo el temblor o vibración de las ambulancias), se soluciona
colocándolo en el lóbulo de la oreja o en el dedo del pie o fijándolo con esparadrapo.

4.   Los contrastes intravenosos, pueden interferir si absorben luz de una longitud de onda similar a la de la hemoglobina.

5.   Luz ambiental intensa: xenón, infrarrojos, fluorescentes…

6.   Mala perfusión periférica por frío ambiental, disminución de temperatura corporal, hipotensión, vasoconstricción. Puede ser mejorada con calor, masajes, terapia local vasodilatadora, quitando la ropa ajustada, no colocar el manguito de la tensión en el mismo lado que el transductor.

7.   El pulso venoso. El aumento del pulso venoso puede alterar la lectura, se debe colocar el dispositivo por encima del corazón.

8.   Obstáculos a la absorción de la luz: laca de uñas, pigmentación de la piel.

9.   Dishemoglobinemias: la intoxicación por monóxido de carbono y la metahemoglobina absorben longitudes de onda similares a la oxihemoglobina. Para estas situaciones son necesarios otros dispositivos como CO-oxímetros.

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