Dentro de la alimentación del bebé, con leches infantiles, la que habrá que cuidar con más detalle es la del primer año. Durante los primeros seis meses de vida lo más adecuado es la leche materna. A partir de los cuatro meses ya se puede ir compaginando con otro tipo de preparados de leches infantiles y, exclusivamente a partir de los cinco o seis meses, será determinante la iniciación del niño a la comida sólida a través de papillas para bebé que serán incorporadas a su dieta de forma gradual. Es importante que estas primeras papillas sean ricas en alimentos como cereales, frutas y verduras, probándolas de una en una para descubrir si el pequeño presenta algún tipo de reacción adversa o alergia al alimento. Es en este aspecto donde habrá que llevar cuidado con las frutas que suelen presentar mayor índice de intolerancia como la fresa o el melocotón.

Con el paso de los meses ya se podrán ir introduciendo aquellos alimentos en papilla y potitos ricos en carnes, pescados, huevos, verduras y hortalizas. Otro factor que habrá que tener en cuenta durante sus primeros meses de alimentación es la vulnerabilidad de su sistema inmune y digestivo frente a las agresiones bacterianas, por lo que será de vital importancia la esterilización de las tetinas, la buena limpieza de los biberones y demás utensilios utilizados para su alimentación.