No se encontraron productos que concuerden con la selección.

 

Cuidado del pie

El pie es una de las estructuras más complejas que además de llevar el peso del cuerpo, es la que ha necesitado evolucionar más de toda nuestra anatomía para la adquisición de la locomoción bípeda.

Tiene dos grandes funciones: soportar grandes cargas y proporcionar propulsión con estabilidad dinámica. Incluso en personas sedentarias, las cargas recibidas por los pies son muy elevadas.

Es un órgano que permite realizar los más amplios y complicados movimientos, pero a menudo resulta infravalorado.

Anatomía

El pie humano y el tobillo, están formados 28 huesos y 44 articulaciones relacionadas de forma muy estrecha en relación a su forma y funciones.

El pie presenta multitud de pequeños receptores que informan de la presión y tensión para adaptarse a cambios del centro de gravedad y mantener la estabilidad, huesos, músculos y ligamentos que además de proporcionarle una potente estructura, le permiten gran movilidad.

Arcos

Está formado por tres arcos que forman una bóveda, dos son longitudinales y otro transverso, mantenidos por los huesos del pie,  ligamentos y músculos.

La ligera movilidad de los arcos cuando el peso se aplica y se retira del pie hace que el caminar y el correr sean más económicos en términos de energía.

El arco interno es el más largo y alto mientras que el externo tiene una longitud y altura menor que el anterior. Por último, el arco anterior cuyos puntos de apoyo son la cabezadel primer y quinto metatarsiano.

El arco externo se compone de posterior a anterior por: calcáneo, cuboides, quinto metatarsiano y la falange del quinto dedo.

El interno lo forman astrágalo, escafoides, primera cuña, primer metatarsiano y falange del primer dedo.

Zona posterior

En la parte posterior, zona del tarso, se encuentran los huesos más fuertes y grandes, en los que descansa la mayor parte del peso corporal.

A medida que se continúa en el pie, los huesos se hacen más pequeños para permitir una mayor movilidad.

Bajo la gruesa piel de la planta y de las capas de tejidos grasos situados bajo ella, que le proporciona amortiguación y protección, se encuentran las fascias  que protegen los vasos y nervios de la planta.

Las posiciones incorrectas y el uso de un calzado inadecuado, desencadenan fuerzas y tracciones que lo afectan.

En consecuencia, la estructura comienza a ceder y se termina por desarrollar alteraciones como helomas, onicopatías, espolón calcáneo, fascitis plantar, talalgias, dedos en garra y martillo, hallus valgus, dedo de sastre, infraposición de dedos, superposición, cabalgamiento, etc.