Hidratar la piel del cuerpo es una necesidad constante para muchas personas, ya que la tirantez, irritabilidad, descamación y la falta de flexibilidad de la piel seca generan sensaciones desagradables y son numerosos los clientes de las oficinas de farmacia que buscan en ellas algún producto que les ayude a recuperar el confort perdido. La intervención del farmacéutico será decisiva en este escenario y una buena elección del producto por su parte constituirá el mejor servicio al usuario.

Muchas personas sufren las consecuencias de una piel seca, que se traducen en falta de confort y picores. Los productos hidratantes nos ofrecen una solución fácil y práctica a un problema tan común.