La cosmética engloba a todos aquellos productos y tratamientos que buscan resaltar y conservar la belleza física de las mujeres y los hombres en las distintas partes de su cuerpo.

La cosmética, a través de la dermocosmética, es un campo que va desde el aseo personal hasta la aplicación adecuada de soluciones para perfeccionar el cuerpo, nutrir la piel, embellecer el cutis, mejorar el contorno corporal y cuidar y preservar el cabello.

La cosmética es una disciplina que incluye investigación, formulación, desarrollo y fabricación de productos y preparados diseñados para potenciar la salud corporal, facial, labial, de manos y uñas y de ojos, así como perfumes y otros productos específicos para el hombre o los problemas comunes y no tan comunes de la piel.

Se cree que los primeros productos de belleza fueron aceites hidratantes que se utilizaban para proteger la piel de los rayos solares. En textos del siglo XVI, se han encontrado escritos que incluyen recomendaciones para la fabricación y el uso de este tipo de productos y en el siglo XX se extendió entre la población. En la actualidad el uso de cosméticos se ha extendido tanto a mujeres y a hombres con perfumes, cremas antiarrugas o productos para el pelo.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y el más expuesto al exterior, es una barrera protectora frente a cualquier agente patógeno externo y además nos permite recibir sensaciones.  Además es capaz de regular la temperatura corporal para proteger al organismo del frío o del calor excesivo.

Por todas estas razones hay que cuidarla, protegerla y nutrirla a diario para fortalecerla, reduciendo el daño oxidativo de las células, lo que atrasará la aparición de los signos más comunes del envejecimiento y otros trastornos.

Cada piel es única. Y para cuidarla y darle el tratamiento adecuado, es necesario conocerla. Los productos dermocosméticos tienen principios activos con acciones dermatológicas con el propósito de proporcionar mejoría a la salud de la piel y contribuir a la belleza del cutis.